¿Individualismo? Sí, por favor (P. Sanchis)

¿Individualismo? Sí, por favor (P. Sanchis)

Vivimos en una sociedad cada vez más globalizada, y vayas donde vayas, encuentras cada día menos diferencias.  Hay más lujo en unos sitios que en otros, pero la moda es la misma, los coches son los mismos y la tecnología es la misma. Si se llevan las mallas, nos las ponemos todas ya vivamos en España, en Perú o en en Moscú. ¿Es bueno o es malo? ¿Estamos siendo uniformados y convertidos en borregos? Por otro lado, la gente es cada vez más individualista. ¿Esto también es bueno o malo, o es peor? ¿No es contradictorio?

Primero hay que recordar de dónde venimos.  Y para saberlo hay que fijarse en las conjunciones de Júpiter-Saturno, los dos grandes cronocratores, que son los que marcan las pautas sociales, políticas, culturales, científicas, religiosas y económicas. Tienen fases de dos siglos y pico (cambios mayores) y sub-periodos de 20 años (cambios menores).  Simplifico un poco, pero es lo que necesitamos saber para este artículo.

Los últimos 2 siglos y pico la humanidad ha vivido un ciclo de Tierra. La Tierra es uno de los cuatro elementos (Fuego, Tierra, Aire y Agua) y se caracteriza por ser fría y seca según su definición astrológica. Eso, en lenguaje astrológico, significa condensación, materialismo, racionalismo y fraccionamiento. Son periodos excelentes para las ciencias físicas y pésimos para las religiones. Y, como elemento fraccionador, fomentan el nacionalismo. Por eso los siglos XIX y XX han visto el nacimiento de tantas naciones.

En 1981 hemos empezado a trancas y barrancas un periodo de Aire que durará más de dos siglos, pero con una pausa entre 2000 y 2020 (pausa de Tierra, uno de los sub-ciclos).  El Aire es caliente y húmedo. Para el astrólogo, esas dos palabras definen procesos de fusión, homogeneización, acción sobre los demás, humanismo y comunicación.  Son periodos muy buenos para las relaciones y para unificar a través de la empatía (salvo durante el citado sub-periodo entre el 2000 y el 2020).

Como esos periodos suponen cambios importantes en todos los factores (economía, política, religión, cultura, ciencia, etc.), la conjunción de 1981 que iniciaba el nuevo ciclo de Aire, cambió el mundo: cayó el muro de Berlín (en 1989) y con él un modelo de economía.  El momento crucial de cada sub-periodo de 20 años a menudo se sitúa por la mitad de ese ciclo menor, así que si ése empezó en 1981 y terminó en el 2000, su punto de inflexión estaría por 1990.

Al lado tenemos la carta de esa conjunción de 1981 y podemos ver cómo estaban los planetas.  Júpiter-Saturno en Libra (disponiendo de Neptuno) y cuadrados con Marte.

El cambio iba pues a ser violento por la cuadratura de Marte, aunque, dentro de lo que cabe, lo fue menos que el periodo anterior del siglo XX.

La disolución de la URSS y luego la de algunos países como Yugoslavia inició muchas guerras para definir territorios y naciones.  Lo de siempre: Georgia se separa de la URSS, Osetia se quiere separar de Georgia y allí se arma.

Si miramos abajo el tema de esa conjunción de 1981 para Moscú (centro político de la URSS, la zona del mundo más afectada), vemos que la conjunción caía en la II (sistema económico), pero el planeta más angular era Urano en IV (cambios drásticos, Urano, a nivel territorial, la IV).  El resultado fue ése: un cambio de modelo económico y una disolución territorial.

En cambio, si pasamos a la carta de esa misma conjunción para Washington (ver abajo), observamos que Urano estaba angular en VII (son “los otros”, la VII, los que cambian) y el Sol estaba muy angular en IV (territorio nacional), porque, en cierto modo, el país volvió a estar pendiente de sí mismo una vez neutralizado su mayor enemigo.  Y la conjunción Júpiter-Saturno caía en la VI (sector trabajo), porque la desaparición del comunismo ha supuesto un cambio drástico en las relaciones laborales: ya no hacía falta disimular.  Si no hay un modelo alternativo y ya no puedes elegir, te impongo mis condiciones.

Pero, en el 2000, volvimos a recaer en un sub-periodo de Tierra que durará hasta 2020. Y en ello estamos. Desde entonces nos venden que lo “moderno” es ser liberal o nacionalista (ideas propias de Tierra). Los políticos de derechas repiten mucho frases como “las ideas anticuadas de la izquierda” (en España, Pablo Casado lo repite como una maquinita). O se ponen lazos amarillos por los colores de su bandera (rojo no, que también está en la bandera, para que no los confundan políticamente).

Ahora bien, como esos sub-periodos son de 20 años y suelen sufrir una crisis a mitad, pues eso: la mitad del ciclo (cuando las cosas se van al garete) fue en 2010 (el centro justo entre el 2000 y el 2020). ¡Y viva la “modernor“! Hoy en día los trabajadores son super super modernos: cobran la mitad, trabajan el doble y han perdido la mayoría de sus derechos.

Si miramos abajo el tema de la conjunción del año 2000 (la que estamos sufriendo), vemos que cayó en el signo de Tauro (signo de Tierra, un signo materialista), en cuadratura a Urano (radicalismos) y en contra antiscio de Neptuno (el ciclo ha sido propenso a las burbujas y las manipulaciones diversas. Es cuando se ha empezado a implantar el uso de los big data en política).  La verdad es que era un ciclo “apañado” (en el mal sentido de la palabra), pues Saturno disponía de Urano y Neptuno y Júpiter de Plutón. Todos los grandes.

Pero, no lo olvidemos, también ese sub-periodo que empezó en el año 2000 tiene las otras características de la Tierra: fraccionamiento y nacionalismo. Y esto en cuadratura a Urano en Acuario (radicalismo y redes sociales). El toque de Neptuno le ha añadido el “toque Matrix” (realidades ilusorias).  Llama también la atención que el signo más cargado fuera Géminis, y lo cierto es que hemos vivido un extraordinario desarrollo de los sistemas de comunicación (Géminis, signo de Aire).

Por lo tanto, estamos viviendo varios procesos que pueden parecer contradictorios, pero que se complementan:

-Por un lado, el ciclo de Aire que ya empezó en 1981 y lleva su propio dinamismo: globalización y homogeneización. 

-Vivimos ya en la sociedad del Gran Hermano, en la que existe un control total insidioso: la información (algo propio del elemento Aire) es el poder.  Por ese lado ya funcionamos completamente en la lógica de Aire (comunicación).

-Por otro lado, estamos en el sub-periodo de Tierra del 2000 al 2020, que potencia los nacionalismos radicales, los tribalismos, el “yo soy diferente”.  Vamos, que si bailo la “dansà plana” y tú la jota, somos super diferentes. No pertenecemos ni a la misma especie.

-Tanto en el sub-periodo que empezó en el 2000 como en el que tendrá su inicio en el 2020 hay malos aspectos de Urano (radicalismo y gusto por la diferenciación). Urano es el planeta del inconformismo por excelencia.  Si todos llevan el pelo largo, él se lo rapa. Y si lo llevan corto, se deja melena.  La cuestión es llevar la contraria. Como el nuevo sub-periodo que empezará en 2020 será además en Acuario (el signo del inconformismo), tendremos dos tazas de lo mismo: inconformismo al cuadrado.  Hay muchas ideas new age sobre los Acuarios, pero déjalos ir: sólo hacen lo que les da la gana.

Pongo abajo el tema de la conjunción de 2020. Se puede ver cómo la conjunción será en Acuario -mal aspectada por Marte, Plutón y Urano-, y Saturno dispondrá de muchos planetas: Júpiter-Saturno, Plutón, Sol y Mercurio. El Gran controlador será el que mandará.

¿Cómo se cocina todo esto?

En mi opinión, seguiremos avanzando en una sociedad de la información, con cada vez más homogeneización cultural (y las resistencias propias de los nacionalismos que estarán representados por Urano en Tauro en la carta de la conjunción de 2020).  Y eso supondrá control y poder a través de la información.  El Gran Hermano.

Pero, al mismo tiempo, el ser humano será muy individualista y cultivará mucho la diferencia a nivel personal. Y eso es un gran avance, pues no es lo mismo reclamar las diferencias personales que las diferencias étnicas o tribales. Cuando uno funciona a nivel personal, tiene que asumir sus propias responsabilidades. Cuando actúa dentro de un colectivo limitado que quiere diferenciarse de los demás colectivos, diluye la responsabilidad individual y permite cosas que de otro modo no permitiría. Y se somete a la lógica del grupo, dejando de pensar de forma autónoma.

También pienso que sólo se puede llegar al concepto de Unidad a nivel planetario, del “todos somos uno” (y allí incluyo no sólo a la especie humana, sino al planeta entero) desde el individualismo más feroz. Una persona que no tenga un Yo fuerte, bien trabajado, con una conciencia clara de sus responsabilidades individuales (no soy víctima de los demás, sino que mi vida depende en un 50% de la energía que yo mismo siembro), tiende a desear unirse a un grupo por debilidad, para no afrontar que es responsable en un 50% al menos de lo que le ocurre.  Entonces elige una religión, un equipo de fútbol, un ideal nacionalista, un grupo de danza, un coro, un partido político, lo que sea, para dejarse llevar y abdicar de sí mismo, para poder culpar a otros. De hecho, los grupos son propensos al “victimismo global”. No sé cómo se las arreglan, pero siempre hay alguien que ha ofendido “SU” loquesea (religión, país, bandera, lengua, ideología, equipo, etc.). Se reconocen rápidamente por el discurso victimista y lo poco que tardan en sacar la lista de agravios a su colectivo.

En cambio, una persona muy individualista y con un Yo muy fuerte, que ya ha asumido que puede elegir (con todo lo que ello conlleva, para bien y para mal), se puede unir a un ideal global con plena conciencia.  Para ser solidario, hay que empezar por ser responsable de sí mismo. Y entonces sí puede llegar a saber que el individuo no existe, ni existe el grupo, ni existe nada salvo el Uno. Que somos como la luz única que el prisma ha dividido en colores. Y que existe una unidad básica en todo el universo.  Esto, por cierto, ya lo decían los filósofos estoicos, pero no están de moda.

Así que, un poco de individualismo por favor…

Canals, a 30 de diciembre de 2017

 

 

 

 

2 Comments
  • J. M. Vazquez
    Posted at 07:04h, 01 enero Responder

    Excelente Post, Los párrafos finales sobre la unidad planetaria son de nivel muy alto, tranmites alta vibración y eso no es fácil.

  • Sisebuto Madariaga
    Posted at 11:31h, 07 enero Responder

    Interesante ejercicio de prestidigitación.
    Y de esta chistera no sale un conejo, sale una nueva (?) religión.

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