La diferencia entre derecha e izquierda (P. Sanchis)

La diferencia entre derecha e izquierda (P. Sanchis)

 

 

La diferencia entre derecha e izquierda

Cuando cayó el muro de Berlín, la prensa empezó a decir que el comunismo había muerto (cosa que era cierta) y que ya no había diferencia entre derecha e izquierda (cosa que era falsa).  Y la gente se lo creyó.  Así nos ha ido.  No sé por qué la gente aún se cree lo que dice la prensa.  ¿Para qué están los think tank y para qué les financian las grandes corporaciones si no es para convencernos de que los burros vuelan?

Huelga decir que, cuando hablo de “derecha” e “izquierda” no estoy hablando de tal o cual partido (olvídense de las siglas, por favor), sino de una tendencia fundamental que suele cristalizar mejor en determinadas ideologías o partidos.  No es tampoco la etiqueta que uno se pone: no es lo mismo ideología que comportamiento ideológico.  La gente puede pensar que cree en determinadas ideas (lo que le han enseñado a creer) y actuar según otras.

Por otro lado, cuando se trata de definir a la derecha o la izquierda, la mayoría de las personas saca un “decálogo”. Eres de derecha si estás a favor o en contra de esto o aquello.  Cuando el juicio de Camps, para seleccionar a los miembros del tribunal popular, los abogados preguntaban a la gente si eran partidarios del aborto.  Les fue bien, pero el estar a favor o en contra del aborto no hace a uno de derecha o izquierda.  Como no lo hace ser nacionalista de patria chica o grande; o estar a favor del matrimonio gay o no etc.  Si eso fuera así, Artur Mas o el juez Grande Marlaska sería izquierdistas Sonrisa  Sí es cierto que la mayoría de la gente suele adoptar el “decálogo completo” de la ideología con la que se identifica (o al revés: elige una ideología porque ese decálogo le conviene más), pero eso es más por tribalismo que por otra cosa.  Estamos condicionados para pensar lo que piensa nuestra tribu.  El concepto humano del bien y del mal es siempre relativo: es bueno lo que me hace ser aceptado por los “míos” y malo lo que me haría ser excluido de mi grupo.  Pero siempre hay espíritus libres (los uranianos).

Detrás de cada ideología hay que buscar la tendencia arquetípica, el sustrato profundo, y en la dicotomía izquierda-derecha la tendencia arquetípica es el concepto de individualismo: yo o yo con los demás.

Es difícil hablarle a la gente de tribalismo, pues nadie cree en ello, cuando es la base de la psique humana.  Y lo más gracioso es cuando te dicen: “Pero yo no soy tribal”.  ¡Y un cuerno!  No hay ser humano que no lo sea, salvo los sociópatas y, tal vez, los aspergers. No soy antropóloga ni psicóloga, así que no sé cuál es el origen del tribalismo.  Supongo que vendrá del hecho de que el hombre depende de su manada.  Somos animales inútiles: ni sabemos correr, ni tenemos garras, ni colmillos, ni caparazón ni nada.  Somos grandes y lentos, apetitosos y tiernos.  Las crías tardan mucho en ser autosuficientes y eso ata a las hembras durante años.  Si no nos hubiéramos unido, no hubiéramos sobrevivido.

Obviamente, todos los animales tribales desarrollan pautas de cohesión del grupo.  Cuando miro el programa “El encantador de perros” me hace gracia, porque muchas de las cosas que dice son aplicables a los seres humanos.  Debería ser un programa obligatorio para los padres y los profesores (dos colectivos que han olvidado qué es ser el líder de la manada).  Por eso los humanos aman a los perros, porque comparten los mismos valores.  Dicen que son “leales” y los comparan con los gatos tan “desleales y traicioneros”. Pero lo que llamamos lealtad es en realidad tribalismo.  Un animal tribal debe hacer piña con su manada, respetar la jerarquía y las normas del grupo para no quedar excluido de él.  La lealtad no es pues más que una forma de asegurarse la supervivencia: se ofrece fiabilidad (respeto de los pactos) a cambio de aceptación de los demás.

Un gato en cambio no tiene manada, ni jefe de la manada, ni existe el concepto de lealtad para él, porque no establece pactos de dependencia ni relaciones tribales con nadie.  Si tú le prohibes coger la carne, no eres más que otro animal (no su dueño, desde luego.  Eso no sabe lo que es) que intenta privarlo de aquello que desea.  Y resolverá el problema con habilidad: te robará la carne que le pertenecía a él, no a ti (no conoce el sentido de la propiedad ajena).

Nuestro ser humano tribal actúa pues como el perro: respeta la jerarquía, obedece al jefe de la manada, acata las normas de dicha manada y establece pactos de convivencia en grupo.  Y hará piña con su tribu para no quedar excluido de ella (cosa que en la prehistoria hubiera significado la muerte).  Eso supone también que, psicológicamente, adaptará su concepto del bien y del mal a su tribu.  No juzgamos los hechos por su calidad intrínseca, sino según nuestra vinculación.

Pongamos un ejemplo: María es amiga de Juan desde que nacieron.  Son como hermanos y se quieren mucho.  Juan es empresario.  Pedro es empleado de Juan.  Juan despide de mala manera a Pedro (sin motivo), le coacciona, amenaza y se niega a pagarle el último sueldo.  Pedro entra en un bar donde estaba María y empieza a criticar a Juan llamándolo de todo.

Primera situación: María es la madre de Pedro.  ¿Cómo reaccionará al oír a Pedro criticando a Juan ?  Apoyará a a Pedro y se cabreará con su amigo de la infancia: es fácil que incluso deje de hablarle.  Y si mantuviera la amistad con él, la gente diría: “Fíjate, con lo que le ha hecho a su hijo, sigue siendo amiga suya como si nada”.

Segunda situación: María no conoce a Pedro.  En ese caso, cuando oiga a Pedro despotricar de Juan en el bar, le molestará y se marchará.  Es posible que incluso diga: “Algo habrá hecho para que lo despidan”.  Y si, cosa casi imposible, se escandalizara ante lo que ha hecho Juan y dejara de hablarle por ser un mal empresario, la gente la criticaría y diría: “Fíjate, son amigos de toda la vida y deja de hablarle porque ha despedido a un chico que ella ni conocía”.

Como podemos ver en ese ejemplo, todos sabemos que uno debe ponerse del lado de sus amigos, con razón o sin ella.  Lo que cuenta no es si han actuado bien (en ambos ejemplos el hecho de base era el mismo: despidió de forma deshonesta a un trabajador), sino la vinculación tribal que se tiene con el uno o el otro.  Siempre gana la vinculación más fuerte.  Y eso es tan poderoso que hasta la sociedad te criticará si no respetas la lealtad que debes a los “tuyos”.  En la primera situación, todos censurarían a María si siguiera siendo amiga de Juan; y en la segunda, la criticarían si dejara de serlo.  Por eso la mejor manera de saber si uno es amigo tuyo o no, es ver si está a tu lado cuando lo necesitas.

Ese tribalismo hace que al ser humano le gusten los sitios donde hay muchos más seres humanos, para verse y estar juntos.  El otro día vi en la televisión que el cantante coreano cuyo nombre no recuerdo había juntado a 40 000 personas en el Trocadero de Paris para bailar el “gangnam style”.  Y allí estaban todos felices juntitos bailando el baile del caballito.  Se me pusieron los pelos de punta, porque soy muy uraniana, pero es la lógica de la especie.

Ahora bien, aunque seamos todos tribales (he dicho “todos” y lo ratifico), luego está el egoismo infantil, el “esto es mío”.  También somos todos egoistas: “Esto veo, esto quiero, y los demás que se jodan.  Es mío y tengo derecho a ello”.

En esa esquizofrenia nos movemos constantemente.  En unos ganará el “esto es mío”, aunque seguirán siendo tribales en todo lo demás, y en los otros ganará la convicción de que, para que la manada funcione mejor, hay que sacrificar en parte (o totalmente) el “eso es mío”.

Por eso la publicidad lleva años bombardeando a la gente con mensajes como “tú te lo mereces” o “tú tienes derecho a”, porque una persona que lo supedita todo a su “yo” y a su egoismo personal compra más.  Alimentaban pues este narcisismo infantil para incitarnos a consumir (porque, obviamente, ese “tienes derecho a ” era el derecho de comprar su producto sacrificando a veces la razón).  Y es ese desarrollo a ultranza del individualismo lo que explica el enorme auge de la derecha en estos últimos años.

El problema es que han llegado a hacernos creer que estamos desvinculados de los demás y que es bueno tener un mercedes de último modelo (“porque te lo mereces”), aunque sea a costa de explotar a otros.  Ahora bien: no estamos preparados psicológicamente para eso.  Los seres humanos no son felices si se les desvincula de la manada.  Por mucho horror que a mí me inspire, les gusta bailar el gangnam style con 40 000 personas más.  O la macarena.  O lo que sea.  Les pone estar juntitos y vestir lo que los otros visten, o seguir la moda que los otros siguen.  Por eso hay tanta infelicidad últimamente y tanto desequilibrio psicológico.  Tanta que es apabullante.  Yo soy una uraniana (Sol en trígono con Urano, ascendente en sextil a Urano y regente del ascendente en trígono a Urano) y jamás bailaría el gangnam style (ni sola ni con nadie), pero aún así, y a pesar de saber que no necesito a nadie para ser feliz, sé también que pertenecemos todos a la misma especie y que estamos profundamente vinculados los unos a los otros: todos somos uno y mi energía siempre irá ligada a ti.  No nos podemos desvincular, porque eso es amputarnos.

¿Dónde quedan la derecha y la izquierda en todo eso?  Obviamente, según te importen más o menos los demás y según pienses que lo tuyo es lo primero o no, serás más de derecha o de izquierda.  Por eso la derecha nunca quiere pagar impuestos y la izquierda dice que hay que pagar los necesarios para mantener la cohesión social.  El extremo de lo primero es el anarco-capitalismo tan querido del Tea Party (“Tu hipoteca no es mi problema”) y el extremo del segundo sería el comunitarismo.

Esto, en astrología, depende del principio de humedad o sequedad.  La humedad es empática, moldea y adapta, la sequedad es anti-empática, fracciona y divide.  Cuanta más sequedad, más tendencia a buscar el propio interés, porque, al tener menos empatía, los demás no nos importan demasiado.  Y cuanta más humedad, más tendencia a preocuparse por los demás y a buscar la cohesión.

Humedad y sequedad se reparten por los signos y por los planetas, y es ese reparto el que nos hará más solidarios o menos.  Respecto a los signos (voy a hablar de los signos en general, no de los que tengan el Sol en esos signos):

-Los signos de Fuego son secos, por lo que no son empáticos.  No obstante, hay grados: el menos empático es Aries que, al ser exaltación del Sol (el Yo por encima de todo) y domicilio de Marte propende al mayor egocentrismo.  Sagitario en cambio, al ser domicilio de Júpiter, tiene menos sequedad y más interés social.  Pero, al ser también calientes, todos propenden al autoritarismo (calor = acción sobre los demás + seco = tenso)

-Los signos de Tierra también son secos, por lo que tienden a la derecha.  Y su frialdad los hace acumular, por lo que su obsesión es la posesión de cosas. Pero aquí también hay variaciones:  el más seco es Capricornio, que además es la exaltación de Marte (el planeta más egoista y autoritario).  Tauro es menos seco por la regencia de Venus sobre él y Virgo por la de Mercurio, que lo templa algo.

-Los signos de Aire son húmedos y calientes (activos).  Son empáticos y su calor los lleva a actuar.  No obstante, Géminis es algo más frío por la regencia de Mercurio (templaba el frío de Virgo, pero también el calor de Géminis) y es muy inconstante.  Libra es demasiado acomodaticio,y el verdadero revolucionario es Acuario, por su fijeza (tiene constancia) y la austeridad saturnina que le da capacidad para renunciar a sus deseos en pro del bien común.

-Los signos de Agua son los más empáticos, pero pasivos por su frío, salvo Escorpio (domicilio de Marte).  Cáncer es la Gran Madre y Piscis, por la regencia de Júpiter, tiende más a hacer su acción social a través de la religión.

En cuanto a los planetas:

-El Sol es caliente y seco, por lo que propende al mando y no ve más allá de sí mismo.

Marte, al ser el más caliente y seco, es el más autoritario y el menos empático.  Es el pequeño dictador.

Saturno también es muy seco.  En una carta seca dará un egoismo brutal.

Plutón es el más instintivo y visceral.  En una carta con mucha sequedad será amoral y vivirá sólo para satisfacer sus pasiones, con astucia y a escondidas.  Si hay algo de humedad, será profundo y aceptará al otro tal cual es, sabiendo lo que es.

Urano va en contra de todo y de todos.  En una carta muy seca dará el gilipoyas que va de “enfant terrible” y que se cree gracioso escandalizando gratuitamente a los demás (estilo P.J Ramirez).  O el fanático tipo Tea Party. En una carta húmeda dará al revolucionario que se atreve a hacer lo que los demás no osarían hacer.

Empáticos son Neptuno y Júpiter (si bien suelen llevar el tema a la religión), Venus y la Luna (por instinto de protección).  Neptuno es el “gran empático”, el que rige los campos morfogenéticos y nos conecta a todos a nivel subliminal.

Veamos unas cuantas cartas.  Para analizar una carta no basta contar los puntos de sequedad y humedad, sino que hay que buscar el nudo neurálgico del tema.  Una carta muy seca con un Neptuno poderoso puede dar un filántropo.  Lo más importante en esta cuestión es el eje I-VII (el yo) y el III-IX (la ideología):

Hitler.JPGHitler (izquierda):

No tiene nada de Agua y en Aire sólo tiene los planetas no personales, que afectan muy poco.  Su ascendente es Libra.  Urano (el transgresor) está cerca del ascendente y el nudo neurálgico de la carta es la conjunción de Marte-Venus (el regente del ascendente) en el eje I-VII (la personalidad) en signo seco y cuadrados a Saturno en un signo también seco (aparte de estar exiliado) .  Muchos de los jerarcas nazis tenían un mal aspecto de Marte-Saturno sumado a una carencia de humedad.  Cada cosa por separado es superable, pero ambas juntas da personalidades muy difíciles y autoritarias.

Esperanza Aguirre (derecha):AGUIRRE_derecha.JPG

Esta mujer es casi tan seca como Hitler y también tiene un mal aspecto de Marte-Saturno igual que lo tenía Hitler.  La carta es muy tensa por la gran cuadratura y la oposición de Urano la hace muy radical.  Una Luna marcial, uraniana y saturnina le da poca empatía con los demás.

Rajoy_derecha.JPGRajoy (izquierda)

Tiene mucha más Agua por su ascendente en Cáncer, pero también tiene el regente del ascendente (Luna) involucrado en una mala configuración con Marte, Saturno y Plutón con predominio de sequedad.  Saturno está en Escorpio, pero, al ser domicilio de Marte, no le da mucha empatía y le hace muy tenso.  Aquí también tenemos un desierto emocional.

El PP (derecha)PP.JPG

El PP tiene una gran aglomeración de planetas en Capricornio, incluido Urano (liberalismo a ultranza en las cartas muy secas).  Hay poca Agua (la Luna, ya que Plutón no es un planeta personal) y la cuadratura del Sol a Marte en Tauro es otro de los puntos neurálgicos del tema.  Esta vez no hay mal aspecto de Marte y Saturno, sino trígono, pero la energía de los planetas es del mismo calibre que hemos visto en los políticos anteriores.

Ronald_Reagan.JPGRonald Reagan (izquierda)

Este hombre tiene más Agua, pero los tres planetas en Capricornio en su I, opuestos a Plutón, y el trígono en signos secos de Marte a Saturno sumados a la cuadratura de Urano a Saturno nos da también un liberal a ultranza.

Eisenhower (derecha)Eisenhower.JPG

No hay Agua en su carta, aunque sí Aire.  Sin embargo, es una carta más matizada.  Saturno en I en signo seco lo hace conservador (y más al estar cuadrado con Neptuno y Plutón), pero el regente del ascendente (Mercurio) está en Aire y en trígono a Neptuno.  Su política fue anti-comunista y dejó que el macarthismo cobrara alas, pero también maniobró luego para cortar esa situación.  Por otro lado promulgó leyes que ayudaron a disminuir la segregación racial y extendió los derechos sindicales.

La carta nos muestra un hombre a la vez muy conservador (Saturno seco en I) y social (Mercurio regente de I en trígono a Neptuno).  El Sol con Urano y cuadrado a Marte también propende al radicalismo.

Roosevelt_derecha.JPGRoosevelt (izquierda)

Con Roosevelt también nos encontramos una dicotomía parecida.  Hay muchos planatas en Tauro y muchos planetas en Acuario.  Como esto implica al Sol, determina la personalidad.  No obstante, aparte de los tendencias contradictorias de su personalidad, su acción pública (la X) es la Luna en Cáncer (humedad en grado máximo) en la X.  Recordemos que se le debe el New Deal que permitió sacar a su país de la terrible depresión del 29 mediante medidas sociales.

A este respecto quiero hacer un inciso: este conflicto entre Tauro y Acuario es el mismo que se ha dado en la conjunción de Júpiter-Saturno del año 2000 (que nos dio una avalancha de derechas con los neo-cons) y que se volverá a dar en 2020.  En la primera ganaba Tauro (la conjunción de Júpiter-Saturno estaba en Tauro en X) y en la segunda ganará Acuario (la conjunción estará en Acuario en X).  Llevamos pues 12 años (y nos quedan 8) de liberalismo a ultranza, de radicalismo de derechas y podemos bascular en el 2020 a un radicalismo opuesto.  Pero será radicalismo también por los signos implicados y por el aspecto de Urano.  Ojalá encontráramos al Roosevelt de la época actual…

Conjunción de 2000 en los EE.UU

jupiter_saturno_2000_USA.JPG

Conjunción de 2020 en los EE.UU

jupiter_saturno_2020_USA.JPG

P.J. Ramirez (derecha)Pedro_J.JPG

En la carta de P.J (no tengo la hora) destaca el stellium en Aries opuesto a Saturno y cuadrado con Urano.  Es una carta de radical, de una persona muy egocéntrica al que le gusta ir en contra de todo y de todos.  El típico complejo del “enfant terrible”. Es un hombre que quiere gobernar este país sin presentarse a ninguna elección.  Un pequeño déspota.

EVOLE.JPGJordi Évole (izquierda)

Tampoco tengo la hora. Aquí también hay mucho Urano, lo cual nos da de nuevo un transgresor, alguien que se atreve a todo.  Pero en Évole el Agua es poderosísima.  Hay un stellium en Cáncer y eso explica su método de acción.  Cuando veo sus reportajes de denuncia, tan pedagógicos, con ese aire un poco “simplón” que trata de aparentar, me maravilla ver cómo está en realidad jugando el papel del “inocentón” para educar a todo un país.  Porque lo suyo va más allá de la denuncia: está educando a la gente políticamente y la está educando en el activismo social, en la cultura del cuestionamiento y de la crítica.  Como profesional de la educación aprecio mucho el carácter pedagógico de sus reportajes.  En cierto modo está siendo nuestra “Gran Madre” (eso es Cáncer), pero libertaria y crítica (Urano).  El trígono de Júpiter en Piscis fortalece ese rasgo de idealismo social.

Vicente Ferrer (derecha)Vicente_Ferrer.JPG

Aquí viene mi favorito, una de las personas más admirables de finales del siglo XX, Vicente Ferrer (no tengo la hora tampoco).  Debe de ser hermoso cuando uno llega al final de su vida y se pregunta para qué ha vivido echar la vista atrás y pensar que has ayudado a que tres millones de personas vivan y coman.  No hay regalo más grande que pensar que tu vida ha servido para algo.  Era un Aries también, como Pedro J., pero lo que el otro ha convertido en un complejo de pequeño emperador le ha servido a este para movilizar su energía ariana a favor de los demás.

Y es que en Vicente Ferrer destaca el Agua (sobre todo Piscis) con ese gran trígono que implica a Urano.  También era un transgresor, pero un transgresor social.  Empezó siendo marxisma, pasó luego a jesuita y acabó siendo filántropo y misionero.  Ese recorrido no es tan extraño a pesar de las apariencias.  Pasarse del POUM a la compañía de Jesús no era más que una manera de buscar el ayudar a los demás, la vía del servicio.  Se equivocó en esos dos caminos, que no eran lo suyo, hasta que se encontró a sí mismo.

Bien, esto es una reflexión sobre el hombre y el tribalismo y, sobre todo, sobre la necesidad de recuperar la conexión dentro de la especie.  Nos han hecho creer que sólo somos individuos aislados y eso no es cierto: somos una especie y tenemos entre nosotros una fuerte vinculación.  Los campos morfogenéticos regidos por Neptuno nos conectan los unos  a los otros y las células espejo nos hacen sentir el dolor o la alegría de los otros como propios.  Sacrificar todo esto en nombre del materialismo, de la posesión de cosas inertes, sólo sirve para amputarnos de lo que nos hace realmente ser hombres.  Incluso nos debilita, ya que el poder que se cede a los objetos se pierde y acaba generando enfermedad.  La felicidad no viene del exterior, sino que es un estado de armonía interno.  No vamos a ser más felices por tener más cosas.  En cambio, contribuir al bien social y a la felicidad de los demás es una manera de mejorar la felicidad propia.  Estamos todos nadando en la misma piscina y si uno se mea, salimos todos meados, pero la acción positiva de cada uno también es fuente de felicidad para todos.

Canals a 23 de diciembre de 2012

Pepa Sanchis.

http://www.bedaweb.com/verarticulo.php?nid=181

 

 

 

1Comment
  • Toñi
    Posted at 10:44h, 09 noviembre Responder

    Me ha gustado mucho este artículo, la verdad que me fascina como las Cualidades Elementales lo indican todo en Astrología y esclarece muy bien el tema de las ideologías. !!Gracias por compartirlo y muchos éxitos en el nuevo camino¡¡

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