Las cualidades elementales

Las cualidades elementales

El origen del mundo según la astrología es la luz.  La luz no es sólo una energía física, sino mental.  Para un astrólogo, el mundo no es un conjunto inerte, sino un ser pensante y luminoso.  Esa luz no es únicamente externa, sino también interna: está dentro y fuera de todas las cosas.  Y ese concepto de luz tampoco es algo generado por el mundo de la materia, pues es anterior al Sol y las estrellas.

La luz externa e interna es pues la fuente de todo (el calor simbólico), pero esa luz primera y única se va descomponiendo ella misma y con ello da prueba de fluidez.  La fluidez es la primera manifestación de la humedad.

Debo precisar que las palabras “calor” y “humedad” no se deben entender de forma literal. Cuando el astrólogo habla de “calor”, no se refiere sólo al calor del Sol, sino a algo muy anterior, el calor radical, energía vital pensante pura.  Y cuando habla de humedad, no se refiere tampoco a una de sus manifestaciones menores, el agua.  La palabra “humedad” es la capacidad de transformación de la luz reflejada, su capacidad de adaptación.

 qode interactive strata La primera cualidad elemental es el calor radical, que es la de la luz primordial.  La luz reflejada es una adaptación, por lo tanto se convierte en la humedad radical.  Sus manifestaciones físicas son el Sol y la Luna, pero ellos no son el calor y la humedad, sino sólo su representación en el mundo de la materia.

El calor es pues la fuerza vital que lo empieza todo, pero no puede dar la vida sin la humedad, que es la capacidad de reflejar esa luz y adaptarla. La energía pura sola no puede ser más que ella misma. Para poner un símil de la vida cotidiana, existe la electricidad, pero no la podemos manejar, y nos hace falta un transformador para poder utilizarla como energía para los electrodomésticos.  Lo mismo ocurre con el calor radical (la energía) y la humedad radical (el proceso de transformación de la energía que permite que haya vida).

En cuanto existe ese reflejo de la luz, ya comienza la dualidad y con ello la vida, que es cambio y transformación.  Por lo tanto, de esas dos primeras cualidades derivarán las otras dos cualidades elementales, que en realidad son carencia de las mismas: el frío (ausencia de calor) y la sequedad (ausencia de humedad).

 qode interactive strata La cuatro cualidades elementales son el calor (energía primordial) y su ausencia, el frío (ausencia de vida); y la humedad (fluidez y adaptación) y su ausencia, la sequedad (tensión y falta de adaptación).

El calor:

Es el nombre simbólico que se da a una materia de energía elevada y vitalizante, vigorizante y excitante.  Es irradiante, se impone y produce una acción sobre lo demás.  Tiende a producir la fusión de las cosas en el sentido de que las homogeneiza por su acción impositiva y avasallante.

El frío

Es el nombre simbólico que se da a una materia pesada, sin acción vigorizante y de energía débil.  Tiende a obstaculizar y paralizar.  Hay aglomeración, pero sin fusión. Inercia y condensación.

La humedad

Es el nombre simbólico que se da a una materia fluida y adaptable, flexible, blanda, de límites imprecisos.  “Húmedo” en ese contexto no significa “mojado”, sino adaptable.

La sequedad

Es el nombre simbólico que se da a la materia que sufre un proceso de falta de adaptabilidad y fluidez.  Eso facilita la tensión que conduce a la ruptura (como una goma que se quedó seca).  Por esa tendencia al fraccionamiento, tiene límites cortantes y precisos, ariscos.  Hay tensión y rigidez.

Todo en este mundo se concibe como una combinación de esas cualidades.  La sangre, por ejemplo, es caliente y húmeda, porque da vida (calor) y fluye (humedad).  Igual ocurre con la respiración.  Recordemos que cuando hablamos de calor y humedad, no lo hacemos de forma literal, sino simbólica.  De allí viene el reparto entre los planetas.

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