Los atacires de nuevo cuño (P. Sanchis)

Los atacires de nuevo cuño (P. Sanchis)

Artículo original de Bedaweb de 2014:

Últimamente, cada vez que charlo con astrólogos, me hablan de una técnica “nueva”, la de los atacires.  Como los astrólogos antiguos árabes ya hacían atacires, me paré a investigar el tema, pensando que se trataría de un desarrollo teórico del mismo.  Pero, al estudiarlo, me he encontrado con un uso del sistema que me suscita muchas discrepancias. Así que me ha parecido oportuno abrir el debate sobre esa técnica.  Es posible que la haya entendido mal y, en ese caso, me disculpo por adelantado si el error es mío.  Vamos a reflexionar sobre las técnicas de prognosis:

1-La carta natal no es una foto fija

Cuando nace una persona, los planetas están en determinadas posiciones en aquel momento y lugar.  Esto es lo que estudia el astrólogo y no porque los planetas influyan directamente sobre el ser humano, sino porque es una foto del estado exacto de la energía universal en ese momento, sentida desde ese ángulo.  Esto se parece un poco a subir en un autobús.  El vehículo (universo) tiene su recorrido programado (posiciones planetarias y su futura evolución), pero no es lo mismo subir en la parada 4 y bajar en la 8 que subir en la 9 y seguir hasta las 16.  Y tampoco es lo mismo sentarse dentro del autobús detrás del conductor que al fondo, a la derecha que a la izquierda (situación de los planetas en las casas según el sitio y la hora en la que naciste).  Siendo el autobús el mismo, vivirás experiencias distintas.  Es posible que vaya bordeando un precipicio que sólo ven los que están sentados a la derecha, mientras los que están a la izquierda contemplan un hermoso parque.  El que está detrás del chófer se pondrá de los nervios si nota que éste anda despistado o va durmiéndose, etc.

Bueno, pues con la energía universal pasa algo parecido: tú te subes en el autobús en un determinado asiento en el que estás sólo tú y vivirás ese recorrido común a todos desde tu ángulo y con tus experiencias.  Porque los factores de la carta van  a ir moviéndose, siguiendo una ruta, y tu vida se moverá con ellos.

Por eso nunca se debería interpretar una carta como algo fijo, pues es un todo dinámico que va evolucionando.

2-La evolución de la carta.

La astrología parte del pensamiento analógico.  Plantea que todos somos uno y que de ese uno deriva la multiplicidad aparente.  En astrología el punto de origen es el Sol y todo el sistema se basa en los paralelismos y diferencias con él.  Por eso todos los sistemas de predicción más o menos clásicos (alguno es más reciente) se basan en la analogía solar o, como mucho, la solilunar.  Hay varias técnicas predictivas por movimiento (no incluyo aquí a los Señores del tiempo):

-Las direcciones primarias (de las más antiguas) que consisten en avanzar los factores un grado ecuatorial por año (ecuatorial, no zodiacal).  Esto es así porque un grado es la medida solar por excelencia, lo que recorre el Sol en un día.

-Las progresiones simbólicas consisten en avanzar todos los factores un grado zodiacal por año, por el mismo motivo.  Algunos autores árabes lo llaman “atacir de 360 grados”.  Como la carta tiene 360 grados, lo que están diciendo es que progresan todos los factores un grado por año.  O sea: la medida solar por excelencia.

-Las progresiones secundarias (una técnica más reciente) consisten en establecer la analogía y equivalencia entre dos ciclos solares: un día es igual a un año.

-Las profecciones hacen algo parecido: todos los factores astrológicos dan una vuelta completa de la carta en 12 años (12 porque en un año solar hay 12 meses solilunares completos, más la epacta).  Por lo tanto una profección es un ciclo completo de 12 años.  Ibn Ragel las llama “atacir de la revolución”.

El atacir clásico es mover un grado por año por ascensiones.  Dice Ibn Ragel: “A los que están en la casa X o en la IV, se les hace el atacir por las ascensiones del círculo directo (= rectas).  A los que se encuentren entre estos dos lugares, se les hace el atacir por las ascensiones tomadas entre esos lugares”.  Si uno lee bien el texto, verá que el autor usa unas veces las ascensiones oblicuas y otras las rectas.  En realidad, son direcciones primarias si lo he entendido bien.

Aparte de eso está la revolución solar anual (cuando el Sol vuelve a la misma posición zodiacal) y la más reciente revolución diaria (cuando vuelve a la misma hora solar).

Si reflexionamos sobre lo que acabamos de leer, podemos deducir que:

-“Atacir” significa simplemente “progresión” (“ir hacia adelante”).  Por eso, en el resto del mundo se usa la palabra progresión para lo que algunos astrólogos españoles llaman atacir.  A mí, personalmente, me parece más sencillo usar una misma palabra en todos los países del mundo, para entendernos más fácilmente unos y otros.  No me convence pues el rescatar un antiguo término medieval.  Es una complicación innecesaria.

-Los antiguos hacían atacir por primarias y simbólicas.  Todas esas progresiones tenían en común que eran de un grado al año, la medida solar por excelencia.

-Para combinar con la revolución solar usaban otro ciclo solar, que son las profecciones (una vuelta entera de la carta en 12 años, analogía del ciclo solilunar).

Todas esas técnicas tienen un referente solar.

En cambio, en estos atacires de nuevo cuño se hacen progresiones con toda clase de números de todo tipo (se usa una gran multiplicidad de números). Así que mi verdadera objeción al tema es el hecho de que se usen ciclos y números sin referente solar.  Sé que hay autores modernos (Demetrio Santos o los Huber) que usan otros ciclos, pero el de Demetrio (el C-60) parte de los planetas (la combinación de las conjunciones de Júpiter-Saturno), mientras que esos atacires de nuevo cuño no tienen base astronómica alguna.

Otra cosa que me interesa destacar (porque es importante para la explicación), es que las técnicas clásicas no son prolijas.  Para que se cumplan todas las promesas de tu carta en las direcciones primarias y las simbólicas, debes vivir 90 años que es más o menos lo que tardan los factores en recorrer en primarias o en direcciones simbólicas una cuarta parte del tema.  Insisto: una cuarta parte de la carta.  La carta tiene 360 grados y, a un grado por año, se recorre 90 grados en 90 años.  Por eso los contactos planetarios son muy significativos, porque son escasos.  la única técnica que da muchas vueltas es la de las profecciones, pero sólo sirve para ajustar la tónica anual de cada RS.

Hay que tener en cuenta que entre dos factores astrológicos puede haber 4 contactos tensos como máximo: las dos cuadraturas, la oposición y la conjunción; y sólo se darán los 4 si se recorre toda la carta, los 360 grados.  Si una progresión (como las primarias o las simbólicas clásicas) sólo recorre una cuarta parte del tema en 90 años, de media sólo se puede producir un contacto tenso a lo largo de la vida.  He dicho “de media”, porque eso puede variar mucho según la ubicación de los planetas.    

3-La coherencia dentro de los sistemas

Como latinista estoy acostumbrada a considerar los sistemas como conjuntos.  Cuando alguien me pide que le ayude a aprobar latín, primero le mando que haga un librito de sudokus antes de empezar a explicarle cómo funciona el latín (ambos siguen la misma lógica).  En el sudoku cada número depende de los demás para ocupar tal o cual posición.  A veces te ocurre que haces un sudoku entero y justo a la hora de colocar el último número te das cuenta de que no puede ser: todo está mal porque ese número no encaja.  Tienes que borrar y empezar de cero.

Con los sistemas intelectuales ocurre lo mismo: deben tener coherencia de conjunto, entre todos sus miembros.  Si falla un punto es que falla todo y eso no se puede suplir con “excepciones”.  Cada cosa “es” en relación a las demás, como en el sistema solar, en el que un cambio de rumbo de un planeta alteraría todo el conjunto.  Por lo tanto la coherencia teórica es la prueba de fuego de toda teoría intelectual.

Así pues, a mí, en una primera aproximación, me resulta raro el hecho de que, mientras todas las técnicas antiguas tenían una base solar, se introduzca ahora progresiones sin relación con el patrón solar.  Esto, en mi opinión, rompe la cohesión interna de todo el sistema.  Ahora bien, falta ahora ver si esas nuevas teorías son al menos coherentes dentro de su propia lógica.

4-En qué se basa la teoría de los atacires de nuevo cuño

Para mis comentarios me baso en esos artículos, así que cuando aluda al “autor” son varias personas distintas:
http://titomacia.ning.com/profiles/blogs/6248574:BlogPost:63739?xg_source=facebookshare
http://www.ifaiv.com/ficheros/files/Apuntes%20planetas/PROFECCIONES.pdf
http://blogdesegundoruiz.blogspot.com.es/2013/06/verificacion-de-la-carta-natal-de.html
http://enfermedadelalma.blogspot.com.es/2013/12/la-vida-fisica-de-una-persona-esta.html
http://www.youtube.com/watch?v=nSGFksYiBq0

Estos ciclos de los que se nos habla en esos artículos y a los que se denomina “atacires” son en realidad profecciones o progresiones en los que los factores dan la vuelta a la carta en x número de años.  La diferencia con las profecciones originales, de las que ya hablaba Ptolomeo, es que las clásicas eran de 12 años (una vuelta completa de la carta en 12 años), mientras éstas usan otros números.  Sé que Doroteo de Sidón usaba también otros números, pero no es lo habitual en la tradición.

En esa teoría de los atacires de nuevo cuño, cada número se considera analógico a un tipo de evento.  Para la muerte, por ejemplo, se usa el 13, 96 y 156.  Para los hijos se usan otros números y así para cada cosa. Por lo tanto, para cada hecho se van a usar varios ciclos (nunca uno solo) que darán la vuelta completa a la carta.

Ahora la gran pregunta: ¿de dónde viene el significado de esos números y por qué son analógicos a tal o cual tipo de evento?  Sólo he estudiado 3 de los atacires (los de la muerte) y encontré la explicación en el primer artículo citado arriba.  Esa es la explicación del autor:

-El 13 es el número de la muerte, Cito textualmente: “el 13 es la carta de la Muerte en el Tarot”.

-El 8 también es número de la muerte. Cito textualmente: “En el armónico 8, afín a la Casa VIII, todos los planetas con aspectos tensos están en conjunción, la división del circulo en ocho da 45, los ciclos de 45 años son relojes sincronizados muertes por suicidios” “

 -el 96 también porque, según cito textualmente, “8 por 12 son 96, el ciclo de las situaciones extremas y de la muerte personal”.

-Y el 156 porque, vuelvo a citar, “el 13 por 12 son 156 el reloj de todas las muertes”.

A partir de allí, si no he entendido mal, se da una vuelta completa a la carta en 13 años y se anotan todos los aspectos que se producen.  Otra en 96 años y otra en 156 años.  Así se crean tres ciclos que son como relojes y, cuando hay coincidencias entre ellos, hay muerte.  Si lo he entendido bien.

El autor pone como ejemplo la carta de Santiago Carrillo, porque cuando murió a los 97 años y medio, había dos coincidencias en el ciclo de 96 años.  Lo que no se nos explica es por qué se murió a los 97 y medio, y no al año y medio.  Porque si el ciclo es de 96 años (pero él murió a los 97 y medio), ese hombre ya lo había pasado una vez y estaba en su segunda vuelta del mismo ciclo.  Por lo tanto, esas mismas coincidencias ya las pasó sobre el año y medio de vida.  Me dice una amiga que un solo factor no da la muerte, sino que hacen falta más coincidencias.  En eso estoy de acuerdo, pero justamente por eso me parece raro que el artículo en cuestión no las dé.  O no las había o es que considera que basta una coincidencia.

Pero vamos a la teoría y veamos si tiene lógica:

-¿Por qué es el 13 el número de la muerte?  Por una carta del tarot según dice el primer artículo.

-¿Por qué es el 8 el otro número de la muerte? Porque en astrología la casa VIII es la de la muerte.  Ya, pero en el tarot la carta 8 es la de “La justicia”, no la de la muerte.

-Si el tarot es el punto de referencia teórico para una cosa, ¿por qué no lo es para la otra?  ¿Por qué una vez se “pesca” en las aguas del tarot y la otra en las de la astrología?  No me pueden decir que es porque es lo mismo, porque el 8 no coincide en absoluto en ambas cosas, así que tarot y astrología no son lo mismo.  Y hay muchas más diferencias: el V, por ejemplo (el sumo sacerdote en el tarot y, en astrología, la casa de los hijos), etc.

-Por otro lado, si el número adquiere su significado por las casas astrológicas (como afirma el autor), entonces todos los números hasta 12 deben ir relacionados con las casas y su significado dependerá de ellas.

Esto significa que el 2 sería el número del dinero, el 3 el de los hermanos, el 6 el de las enfermedades, etc.  Y no quiero entrar aquí en el tema de los armónicos que cita el autor en ese artículo (estableciendo una relación entre la casa VIII y los aspectos de 45 grados), porque esto llevaría al absurdo: la división de la rueda en 2 que da 180 grados (coincide con la oposición según los armónicos) estaría relacionada con el dinero según los atacires (¿Cuantas más oposiciones tendría uno en su carta, más dinero?); la división en 6 que da 60 grados (coincide con el sextil según los armónicos) sería el número de la enfermedad según los atacires, etc.

Por lo tanto, ni se puede tomar el tarot como referencia (no encaja), ni el número de las casas (eso nos llevaría a postulados absurdos, como relacionar el 2 con el dinero o el 6 con la enfermedad), ni a la numerología tradicional (el 8 en numerología no tiene nada que ver con la muerte).  Me dirán que en la tradición occidental siempre se ha asociado el 13 a la muerte y eso es cierto, pero no lo es del 8.  En nuestras iglesias las pilas octogonales son referencias marianas.  En China el 8 es número de prosperidad etc.

¿Hay coherencia interna en esos postulados?  Yo no se la veo y me quedo sin tener claro el por qué un ciclo de 13, 96 o 156 debería ir aparejado a la muerte, pues no encuentro razón lógica para ello.

Hay, en esta teoría (igual que en la de los armónicos) una tendencia a tomar al número como SIGNIFICATIVO, pero el problema es que ese significado de cada número es sumamente caprichoso. Las mismas personas que te decían que el sextil (distancia de 60º) es un buen aspecto porque es el resultado de dividir la rueda de 360º por 6, y el 6 es un número de equilibrio y prosperidad, ahora te dicen que la casa VI trae enfermedades porque… es la 6.

5-“Eppur si muove”

El argumento que me dan entonces es “Sí, pero funciona, porque a mí me encajan todas las fechas”.  Al parecer la gente toma la fecha de una defunción y mira entonces si había algún “atacir” de algo en esa fecha.  Y, ¡oh milagro!, siempre encuentran algo.  ¿Maravilloso, no?

He hablado antes de las progresiones simbólicas y de las primarias.  Como tengo 55 años, mi ascendente progresado ha hecho en todos esos años UN aspecto a un posible significador de muerte en progresiones simbólicas y UNO en primarias, porque, como dije antes, tienes que vivir 90 años para que se activen todos los aspectos de tu carta por un aspecto tenso.  Ahora bien, comparemos y miremos si pasa lo mismo con esos “atacires”:

Con este sistema se toman todos los ciclos.

Para buscar la muerte personal, se tomaría los significadores de la vida: ascendente, Sol y regente del ascendente.

Luego se miraría cuándo los significadores de vida (los básicos) hacen un aspecto a un significador de muerte: Marte, Saturno, Plutón, la cúspide y el regente de VIII. Uno de los artículos citados añadía Urano, Neptuno, el planeta en VIII, el parte del acecho y los dos nodos.  O sea: 10 factores.  También he visto que algunos autores añaden el parte del infortunio (no sé si será el mismo que el del acecho).  De nuevo observo demasiada prolijidad en el uso de la teoría.

El aspecto que se estudia en los atacires, según me aclara una amiga, sería la oposición o la conjunción, por lo que descartaremos las cuadraturas.  Ahora bien, en los artículos citados a veces sí he visto usar la cuadratura.  No obstante, me abstendré de ello en este estudio.

Para hacer un cálculo comparativo, sólo vamos a tomar un significador de la vida: el ascendente.  Empecemos:

-Si establecemos, como hacen ellos, 5 significadores de muerte mínimos (Marte, Saturno, Plutón, el regente de VIII y la cúspide la casa VIII), para que el ascendente haga seguro una conjunción o una oposición a cada uno de los 5 significadores que he tomado (no los 10 que sugería el autor), debe dar una vuelta entera.  Entonces tiene un 100% de posibilidades de hacer todos esos aspectos.

En cada vuelta de la carta el ascendente progresado realizará 10 aspectos críticos con esos significadores (2 con cada uno: la conjunción y la oposición).  Si hubiéramos tomado los 10 significadores que sugería el autor, serían 20.

En un ciclo como las primarias o las secundarias, puesto que se recorre una cuarta parte de la carta en toda la vida (90 grados de los 360 totales en 90 años), las posibilidades de que el ascendente progresado forme un mal aspecto con un significador de muerte serían de media un 25% en 90 años (si recorriendo la carta entera había un 100% de posibilidades de que el ascendente hiciera uno de esos 10 aspectos, recorriendo una cuarta parte de la carta en toda la vida, la posibilidad se reduce al 25%). Hemos dicho antes que el Ascendente puede formar con los 5 significadores de muerte un total de 10 aspectos críticos en una vuelta completa (1 conjunción y una oposición con cada uno. Esos significadores de muerte son 5, así que salen 5 conjunciones y 5 oposiciones difíciles). Si solo haces un cuarto de la vuelta completa, en vez de 10 aspectos críticos te saldrán a lo largo de la vida 2,5 (un 25% de 10).

En un ciclo de 96 años como el que usan los atacires, como se ha dado la vuelta completa en 96 años, hay 4 veces más posibilidades de que el ascendente haga un mal aspecto a uno de los 5 significadores de muerte.  Es un 100%.

Miren la imagen de al lado en la que se compara las primarias clásicas de toda la vida (que recorren una cuarta parte del tema en 90 años) con ese atacir del 96 (que recorre la carta entera en 96 años).  En morado he indicado el espacio que podría recorrer el ascendente en 90 años en progresiones simbólicas y en primarias, y los posibles aspectos críticos que va a encontrar.  En naranja el espacio que va a recorre el ascendente en un ciclo de atacir de 96 años (toda la carta en 96 años) y los posibles aspectos críticos que le saldrán al encuentro en esos 96 años.  Como se puede observar, esto se dispara (y eso que sólo estoy usando el ascendente, no el regente, el Sol o el planeta presente en I).  

En un ciclo de 156 años, a los 90 años has recorrido un 57% de la carta, es decir, el ascendente tiene un 57% de posibilidades de que le salga algo.  Unas 5,7 posibilidades.

-Si a eso le sumas el ciclo de 13 años, hay que tener en cuenta de que a los 90 años ese ciclo ha dado la vuelta entera a la carta casi 7 veces (6,9 para ser exactos).  Te podrías plantar en cerca de 69 posibles aspectos críticos en 90 años.

Como se puede ver, las posibilidades de que tu ascendente se encuentre con un aspecto crítico en 90 años de vida (digo 90 para comparar con el periodo de las direcciones primarias) vienen a ser unas 84,7 entre los 3 ciclos  de atacires.  84,7 para 5 significadores de muerte (si hubiera incluido 10 significadores de muerte, serían más).  Como el ascendente no sólo hace aspectos al moverse, sino que también los recibe, esto se multiplica por dos (los aspectos que hace el ascendente más los que recibe el ascendente natal).  Tenemos pues 169.4 posibilidades de encontrarnos con un aspecto crítico del ascendente o para el ascendente en 96 años.

Obviamente, puesto que el ascendente no es el único significador de vida (también está el Sol y el regente del ascendente), si multiplicas esos 3 significadores de vida (ascendente, Sol y regente del ascendente) por 5 posibles significadores de muerte (no tomaré los 10, para no deformar la teoría), te plantas en un mínimo de 508 momentos críticos para 90 años de vida con esos 3 ciclos, 3 significadores de vida y 5 de muerte. Eso significa que si encuentras en el momento de la muerte entre 5 y 6 aspectos críticos, estás dentro de la media estadística mínima (508 dividido por 90 años).

Si hubiera planetas en I o en VIII, si añadimos Urano o Neptuno etc., todo se dispara.  ¿Es lógico esto?  La gran pregunta es: ¿Sirve esto para predecir?  O, ¿hay alguien que haya hecho una predicción acertada con esto? A toro pasado, está claro que siempre vas a encontrar algo (lo difícil sería no encontrar algo), pero la duda es cómo saber a  priori cuál de los 508 momentos críticos producirá la muerte en esos 90 años.  Y cuando hablo de predicción, no es decir “Va a morir fulanito” de una persona que ya está enferma terminal.  Para ese tipo de predicciones no hace falta un astrólogo.

Me dirán que es que la muerte no la indica uno solo de esos ciclos, sino la coincidencia entre varios de ellos.  De acuerdo, pero es que 508 ocasiones en 96 años da una media de 5,2 ocasiones al año.  Ya puede haber coincidencias.  Lo raro sería que no las hubiera.  Y, de hecho, si entre los 3 ciclos no tienes más de entre 5 y 6 aspectos críticos, estás dentro de la media estadística.  Para superar la media, debería haber al menos 7 aspectos críticos.  

 Y que conste que he simplificado la cuestión, pues sólo he tomado 5 significadores, no 10.  Me he abstenido de Urano, Neptuno, los nodos y el parte del infortunio. ¿Por qué?  Hágase un cálculo: si tomo el ascendente y lo progreso por el ciclo del 13 para buscar las conjunciones u oposiciones a los 5 significadores de muerte (Marte, Saturno, Plutón, regente de VIII y casa VIII), tengo 10 aspectos (5 significadores por 2 aspectos del ascendente, la conjunción y la oposición).  Como los autores dan 2 grados de orbe (2 delante y dos después), eso significa 40 grados (10 aspectos multiplicado por 4 grados).  Como el ascendente también recibe aspectos de esos planetas o de la cúspide de VIII, multiplico esos 40 grados por dos (los aspectos que hace el ascendente y los que recibe) y ya tengo 80 grados.  Puesto que hay que incluir también los otros significadores de vida (Sol y regente del ascendente), multiplico 80 grados por 3 (los 3 significadores de vida: Ascendente, Sol y regente del Ascendente), y eso me lleva a 240 grados críticos para el ciclo del 13.  Recuérdese que la carta sólo tiene 360 grados, así que si añado a los significadores de muerte Urano, Neptuno, los nodos y el parte, no quedaría en la carta ni un solo grado que no fuera crítico en el ciclo del 13.

6-Comparación con técnicas clásicas

En uno de los artículos citados (el de you tube), el autor aplica estos “atacires” a la carta de John Kennedy el día de su muerte.  Vamos pues a tomar un trío “solar” (primarias, secundarias y profecciones), frente a 3 atacires de nuevo cuño y no solares (13, 96 y 156).  El número de probabilidades entre el ciclo del 12 y del 13 es casi igual.  En cambio, si comparamos las secundarias + primarias con el ciclo de 96+156, el primero tiene un 50% de posibilidades, mientras que el segundo tiene un 157%.  Para que el segundo demuestre su superioridad sobre el primero, debería de haber unas 3 veces más coincidencias.  Para igualarlos entre ambos, sólo tomaré las conjunciones y oposiciones, y los significadores de vida (Sol, ascendente, regente) y los de muerte (Marte, Saturno, Plutón y planetas relacionados con la VIII).  Veamos:

Kennedy Primarias:

Plutón cuadrado con Marte en VIII

Júpiter que viene de VIII sobre Plutón

Sol que viene de VIII sobre el MC

Ascendente opuesto a Júpiter en VIII

Kennedy, secundarias

Sol cuadrado con Júpiter en VIII

Luna progresada sobre el Sol en VIII (cuando la Luna alcanza el Sol, es un nuevo ciclo)

Ascendente también opuesto a Júpiter en VIII, igual que en primarias

Atacir de 96

Júpiter opuesto a Marte en VIII

Saturno opuesto al MC

Pero es que antes de la fecha de la muerte, ese atacir ya había dado muchas “ocasiones de muerte”:

-Saturno pasó sobre el ascendente
-Saturno se opuso a Marte, Mercurio, Júpiter
-Saturno se opuso al Sol
-Saturno se opuso a Venus
-Idem para Plutón: paso sobre el ascendente, oposición a Marte, Mercurio, Júpiter; y oposición al Sol y Venus.
-Venus (regente de I) opuesta a Marte, Mercurio, Júpiter
-Venus (regente de I) sobre Plutón
-Venus (regente de I) sobre Saturno
-Sol sobre Plutón
-Sol sobre Saturno
-Sol opuesto a Marte, Mercurio, Júpiter
-Paso de Marte, Mercurio, Júpiter sobre el ascendente
-Paso de Marte, Mercurio Júpiter sobre el Sol
-Idem sobre Venus

Atacir de 156

Plutón sobre el ascendente

Urano sobre el Sol

Y antes de los hechos, ese atacir también había dado aspectos críticos:

-Paso de Saturno sobre el ascendente.
-Oposición del ascendente a Marte, Mercurio, Plutón.
-Oposición del ascendente a Plutón
-Oposición del ascendente a Saturno
-Paso del Sol sobre Plutón
-Paso de Venus (regente de I) sobre Plutón
-Paso del Sol sobre Saturno
-Paso de Venus (regente de I) sobre Saturno

No pongo aquí el atacir del 13, porque entonces tendría que poner las profecciones clásicas del 12.  Como son ciclos parecidos (una vuelta entera en 13 años o una vuelta entera en 12 años), no sirven.

Pero si consideramos que entre el ciclo de 96 y el de 156 hay 3 veces más posibilidades de encontrar un aspecto crítico que entre las secundarias combinadas con las primarias, vemos que, en realidad, el número de coincidencias es inferior en los atacires a lo que se esperaría.  Vuelvo a poner al lado la carta señalando en morado el espacio que recorren las direcciones primarias y las simbólicas en 90 años; y en naranja el que recorren en 96 años según los atacires.  A ojo de buen cubero, las posibilidades de que haya aspectos por casualidad en los atacires son más elevadas: casi 4 veces más solo con el ciclo de 96 años.  Y si añadimos el atacir de 156 años, unas 6 o 7 veces más (a ojo de buen cubero)

7-¿Se puede rescatar algo de todo esto?

De alguna manera esta teoría se parece al cáncer: si el cáncer es una multiplicación desordenada de células, esto es una multiplicación sin control de factores astrológicos y aspectos críticos.  No he investigado otros ciclos, pero he visto que el de los hijos, por ejemplo, es el de 12, 60 y 25.  Siempre hay varios “atacires” para cada cosa y es normal, pues así es como se consigue que encajen. Cuando pones tantos factores significativos y tantas vueltas de tantos ciclos, todo se multiplica hasta el infinito y siempre encuentras algo cuando lo buscas.  Mis reproches básicos al sistema son pues:

No tiene coherencia teórica alguna, pues las bases intelectuales son extremadamente endebles y encima no son compatibles entre ellas.

No adelanta nada al astrólogo, pues si intentara, por ejemplo, predecir una muerte con esto, mataría al cliente 5 veces como mínimo cada año.

-En los casos que he mirado, no supera las posibilidades estadísticas.

Ahora bien, si el cáncer es una multiplicación desordenada de células, uno puede buscar las células sanas.  En mi opinión:

No habría que generalizar la palabra “atacir”.  Por la sencilla razón de que esta gente llama atacir a cosas que en todos los países del mundo y en los programas astrológicos no españoles se llaman “profecciones” o “progresiones”.  Cambiar los nombres  a las cosas por capricho y porque es “supermegaguay” sólo sirve para complicarnos la vida.  Un astrólogo novel apasionado de los “atacires” podría no darse cuenta de que esto lo puede calcular con su programa americano o francés en la sección de “progresiones”.

-Estos astrólogos usan sistemas de gran arraigo tradicional a los que rebautizan como “atacir” y utilizan la eficacia de éstos para justificar los segundos.  Habría pues que hacer una criba entre de los de siempre (que han sido rebautizados erróneamente) y los de nuevo cuño.  El hecho de que funcione un tipo de progresión no significa que vayan a funcionar todas las progresiones que uno se invente, por el simple hecho de mover las cosas.

-Para hacer esa criba, habría que ver qué bases intelectuales tienen.  Y conservar los que tienen realmente una base lógica.

El llamado “atacir de 360” ha sido conocido siempre como “progresiones simbólicas”.  Este tiene una base solar (un grado = un año) y es un instrumento de gran arraigo y muy eficaz.

El llamado “atacir del 12” es en realidad las profecciones de toda la vida.  No obstante, no se usan como las usan esos astrólogos, sino combinadas con la RS.  Y eso es lo que decía Ibn Ragel cuando las llamaba “atacires de la revolución”.  Así son muy eficaces.

El atacir del 13, del 96 y del 156 me parecen “células cancerosas”. No he estudiado los otros, pero tengo serias dudas intelectuales sobre ellos.  Como mucho, se podría rescatar la profección del 13 (y no lo tengo muy claro), porque en mundial Morín recomendaba progresar todos los puntos de la carta a la velocidad media diaria de la Luna (13 grados si redondeamos), pero entonces no sería un ciclo de muerte, sino de todo un poco, ya que su analogía sería lunar.  No obstante, el problema intelectual sería crear ciclos sin base solar, y eso rompe la unidad del sistema.

En fin, estas son mis sugerencias y simplemente recomendaría a los astrólogos una cosa muy sencilla: hagan predicciones.  Cuando acierten varias veces con un sistema, es que es bueno.  Olvídense de la carta de Kennedy o de Pepito el de los Palotes: tomen una carta y traten de averiguar qué va a pasar a esa persona.  Y dentro de unos años ya hablaremos.

Canals a 18 de enero de 2014 (modificado el 23-I-2014 y en febrero de 2018)

 

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