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Una Liberación zodiacal que no es una liberación (P. Sanchis)

Una Liberación zodiacal que no es una liberación (P. Sanchis)

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Tenía un profesor en la universidad que nos decía siempre que la mayoría de estudios universitarios están plagados de errores, porque los investigadores se copian los unos a los otros, cosa muy normal por otra parte, ya que todos necesitamos fuentes. Pero bastaba que uno se equivocara una vez para que su error fuera reproducido por centenares de personas durante a veces siglos. Llegaba un momento en el que, de tanto repetir una falsa información, esta se convertía en algo así como un dogma de fe. Por eso ese mismo profesor nos recomendaba constantemente: “No confiéis nunca en lo que leéis, id a las fuentes originales”.

Esto que ocurre en cualquier disciplina universitaria se da mucho más en la astrología, porque, por desgracia, en esa materia el conocimiento es autodidacta. Todo depende de la suerte que tenga uno, si le llega buena o mala información. Y, evidentemente, no puedes saber que la información que estás manejando es mala si no conoces siquiera la existencia de la buena. La mayoría de la gente no tendrá nunca acceso a la buena, que es muy minoritaria. De allí los malentendidos y los cabreos cuando se confronta a la gente con aquello cuya existencia ni sospechaban Allí es cuando viene la frase “Pues yo llevo 40 años haciendo astrología”. Y es así: llevan 40 años haciendo mala astrología porque no tuvieron la suerte de que les llegara la información correcta.

A estos problemas se le ha sumado un invento de diablo: el traductor automático. Es práctico, no lo niego, pero…

Todo esto viene a cuento de una técnica que está gozando de gran éxito, la “liberación” zodiacal. Viene a ser un tipo de señor del tiempo, pero probablemente no de los más importantes, porque Junctino ni lo nombra en su enciclopédica obra. No digo que no sea eficaz, pero parece haber gozado de mucho menos predicamento entre los astrólogos antiguos que el divisor o las decenias (cronocratores), o las fardarias. Pero la cuestión no es esa. Lo que me intrigaba era por qué se llamaba a un sistema de señores del tiempo “liberación zodiacal”. No tenía sentido, lo mirara por donde lo mirara. Llegué pronto a la conclusión de que el problema se debía a una doble traducción: los anglosajones tradujeron del latín como les pareció y los hispanos tradujeron esto con el traductor automático. Y ya está el lío armado. Mirad el anuncio del curso en inglés y traducido por el traductor automático. Tiene tela, por la traducción de Releasing como “lberación” y por traducir “time-lord” por “sicronización”. Una atrocidad astrológica.

Yo veía por aquí y por allá aquello de “liberación zodiacal” y el instinto me decía que no era una traducción correcta. No sé lo que entiende de verdad un anglosajón por “releasing”, pero seguro que es otra cosa, porque no tiene ni pizca de lógica.

He estado el último año traduciendo (con mucho dolor y muchos sudores) a Hermann de Carintia. Me pasaron algunas páginas de la traducción de Dykes, y me encontré lo siguiente: El texto de Hermann:

Hermann

El estilo es críptico, pero el léxico estaba claro: almutén, hileg y alcocoden. Nada que un astrólogo medianamente avezado en astrología clásica no sepa. Pero, ¡oh sorpresa!, la traducción de Dykes era:

Dykes

O sea, usaba la palabra “victor” para el almutén. Lógico, ya que almutén significa eso, el que vence. Pero traducía “hyleg” por “releaser”. Obviamente, aquí es el sustantivo de la familia del verbo release. Y, lo siento mucho, pero “hyleg” no significa “liberar”. Es el punto dador de la energía vital.

Habría pues que ponerse de acuerdo entre hispanoparlantes para buscar una traducción adecuada para “zodiacal releasing”, que podría ser algo así como “punto vital zodiacal”. O “hyleg zodiacal”, que sería lo que dicen los textos. U otra traducción. Pero lo que no podemos hacer es seguir traduciendo esto como “liberación zodiacal”, porque estoy segura de que ni Brennan ni Dykes pensaron esto en ningún momento cuando tradujeron la expresión al inglés.

Y lo que tampoco deberíamos hacer es seguir con esa mala no, pésima, traducción. Porque con la fantasía que se gasta el personal, en un par de años habrá algún iluminado neuronoséqué que sacará a partir de allí una técnica para “liberarte” y “romper tus ataduras” con la progresión del parte de fortuna. Y porque, la verdad sea dicha, no podemos ir a remolque de los anglosajones con traducciones cuajadas de errores. No somos analfabetos y también tenemos nuestras fuentes y capacidad para traducirlas. Dicen que cuanto más lejano el santo, más milagroso, pero, ¡por Dios!, por lo menos, si hacemos refritos de traducciones, hagámoslo decentemente.

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1 Comment
  • Natalia Aster
    Posted at 09:44h, 03 marzo Responder

    Gracias Pepa, muy necesario tu aporte.

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